Pascual Piles es el Vicepresidente 1º de Junta Local Fallera de Torrent, y como máximo responsable, tiene como principal objetivo trabajar para que las fiestas sean, año tras año, inolvidables.“Tengo que remarcar que estoy muy orgulloso del trabajo de mi equipo. Cada uno desempeña efectivamente las labores de su área, y eso es de mucha ayuda. Además, están llenos de ideas nuevas, y estamos luchando día a día por innovar. Y para ello es muy importante que la gente del equipo tenga ganas de fallas, y sobre todo, ser muy fallero.”
En efecto, la innovación es uno de los motores principales de Junta Central en los últimos años “Desde que estamos el nuevo equipo, hemos intentado renovar muchas de las cosas que se hacían, darle un aire más moderno. Lo que se hacía antes no era ni mejor ni peor, simplemente estamos intentando dar un estilo nuevo a algunos de los actos. Por ejemplo, la elección de las falleras mayores se ha modernizado: este año hicimos las pruebas en un centro multiaventura, en el que las candidatas pasaron un fin de semana distendido, reduciendo la tensión del proceso de selección, y haciéndolo mucho más divertido para ellas. Este año además teníamos novedad en la Cridà: se realizó a los pies de Nuestra Torre.”



Estos días de fiesta son un auténtico ajetreo para Miguel Monterde, Regidor Delegado de Fallas en el Ayuntamiento. Hacer de las fallas una fiesta acogedora y participativa para vecinos y visitantes es su principal preocupación.
Isabel y Eva están ahora mismo recuperándose del matrato que sistemáticamente sufrieron durante años por parte de sus parejas. No es un proceso rápido ni sencillo, cuando además tienen que sacar adelante a sus hijos solas. Aún así, están decididas a salir de su situación y a ayudar a mujeres que estén pasando por el calvario que ellas vivieron.
Tiene 86 años, una casa llena de recuerdos y una familia numerosa que la quiere y le llama “La tía universal”. Amparín Miquel ha sido homenajeada estos días por ser la primera fallera mayor de una falla de Torrent, pero su biografía trasciende la anécdota fallera y nos muestra a una persona llena de vitalidad y con historias para llenar periódicos enteros.
Para poder acabar con esta lacra social, una de las primeras tareas a desempeñar es acabar con los falsos mitos y estereotipos que sirven para justificar la violencia. En muchas ocasiones, se habla de características del agresor, como el trastorno mental, o las adicciones; o de la víctima (masoquismo, o “propia naturaleza de la mujer, que lo busca, o lo provoca”); también se justifica al agresor por las circunstancias externas como el estrés laboral, los problemas económicos, los celos… Además existe la creencia generalizada de que estas víctimas y sus agresores son parejas mal avenidas (“siempre estaban peleando y discutiendo”), de bajo nivel sociocultural y económico, inmigrantes… Es decir, diferentes a “nosotros”, por lo que “estamos a salvo”. 