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29Julio
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El raro era yo

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¿Nunca se han parado a pensar la capacidad de análisis que tenemos cuando estamos en una sala de espera mucho rato y comenzamos a deducir como son las personas que nos rodean por las señales que nos envían?. Esto me sucedió, en mí última visita al ambulatorio, me vi rodeado de gente muy dispar y comencé a analizarla para pasar el tiempo. A mi lado tenía una señora con pantalones de piel de leopardo y mucho pecho que escondía tras una mini camiseta roja. Cuando la oí hablar, deduje que era latina, más tarde me enteré que era de Colombia. Al otro lado tenía un muchacho de color con chándal y auriculares, se los quitaba solo para preguntar por qué número iba el turno. Parecía senegalés por sus rasgos parecidos a los vendedores ambulantes, la mayoría son de este país. Tenía las manos vendadas como si se hubiera quemado con agua hirviendo. Frente a mí tenía a una mujer marroquí con la cabeza cubierta con sus dos hijos a los cuales no paraba de llamarles la atención para que no alborotaran. La niña tosía como si hubiera estado practicando toda lo noche. Junto a ella había un señor hindú, lo sé porque le veo vendiendo flores los fines de semana por los bares y eso es monopolio de esta gente. Tenía los pies bastante hinchados y se encontraba bastante triste. Al fondo había una mujer con su hija oriental con ropa de marca, probablemente adoptada que no quitaba la vista de su videojuego. En el segundo banco había una gitana con su hijo de estas que venden en el mercadillo con su delantal, no paraba de decirle a su hijo que se lo tenía que contar todo al médico y el niño parecía que no estaba por la labor. Al lado de ellos una pareja de ecuatorianos, sus rasgos son inconfundibles y sus manos delataban que trabajaban en la construcción. A continuación un abuelo con bastón que se conocía todo el funcionamiento del ambulatorio y asesoraba a todos los presentes, tanto si querían como si no. A su lado dos señoras mayores que repasaban su historial médico de los últimos 20 años y un señor que decía que se había roto el pie y se lo habían diagnosticado mal porque todos eran unos incompetentes.
Con este panorama multiracial, deduje que en esa sala de espera el raro era yo.
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