Se nota que ha llegado el periodo vacacional. Un claro síntoma, es la exhibición variopinta de bermudas que rápidamente hacen gala los vacacionarios que se unen a los jubilados de siempre, los cuales año tras año desempolvan las suyas exhibiendo sus calandracas bajo auténticos modelos prehistóricos de cuando empezaba a despuntar el sastre de Tarzán.
Las hay de todas clases y colores: cortas, largas, lisas, a rayas, estampadas.., pero no sé qué pasa que a la mayoría nos sientan como una patada en el culo. Luego el modo de llevarlas, con camisa por fuera o por dentro con los pantalones subidos hasta la altura del pecho algunos, donde los camales se ponen tiesos mirando al frente completando el modelo con unas sandalias mataoras tipo pastor. Somos conscientes de que hacemos e l ridículo, pero ya se sabe: a rio revuelto… Es curioso cómo nos inhibimos de todo y con la excusa del calor no tenemos nungún pudor en crear nuestras propias combinaciones y salir a la calle dispuestos a que todos se enteren de que estamos de vacaciones. Llegas al banco a sacar pasta y el cajero de siempre te dice: “pero si no te había conocido, como siempre vas de punto en blanco”. Ahí es cuando entra por medio el sarcasmo. ¿Cómo es eso de que no me había conocido?, ¿qué ha querido insinuar con esta frasecita?. Probablemente algo falla en mi vestuario, pero estoy casi seguro de que las bermudas estampadas no pegan con todo como yo creía. Lo mejor es salir de la ciudad cuanto antes y perderte por la playa o el campo donde es menos probable que los envidiosos que trabajan no se metan contigo porque habrán más vacacionarios como tú alrededor y te sentirás más identificado. Pero cuidado, porque siempre habrá alguien con peor gusto que tú, no se te ocurra caer en la tentación de criticarlo.



Fui a pasar el día a casa de unos amigos a Gátova. Nos agasajaron con un espléndido almuerzo al llegar. Y tras degustar aquellos manjares, nos dijeron: “vamos a dar una vueltecita por la montaña y bajamos las calorías del almuerzo”. Sacó varios bastones para caminar, en principio decline coger uno, porque creía que un andarín como yo no le hacía falta.
En Grecia existe un perro que lleva dos años participando en todas las manifestaciones multitudinarias que se realizan en Atenas. Un can vagabundo raza mil leches de tamaño medio y collar azul que acostumbra a enseñar los colmillos a los antidisturbios griegos junto a los manifestantes y que no se amedranta ni ante los botes de humo que le lanzan los policías, es noticia en todo el mundo. El perro en cuestión le llaman Lukánitas (salchicha) y es uno de los animales vagabundos que deambulan por la capital de griega y que disfrutan de la protección popular y del gobierno que los esteriliza y les pone un collar azul o rojo para determinar su sexo. Luka para los amigos, disfruta como un enano en los saraos que organizan los griegos y por lo que se les avecina, lo va a pasar en grande con mayor frecuencia. El can ha salido en un montón de vídeos colgados en YouTube y ha sido portada en varios periódicos internacionales como el británico The Guardian, el italiano Il Corriere della Sella, el semanario estadounidense Neuswek, el francés Libération, el canadiense Global and Mail, el sueco Aftonbladet entre otros. Lukanitas tiene su propio blog y otros con entradas dedicadas al animal. En Facebook Riot Dog tiene unas páginas dedicadas al can con cerca 10.000 seguidores y 2.800 fans.
Armando se había sacado el carnet de patrón de barco la misma semana en la que celebraba su despedida de soltero. Que por cierto, resultó de esas que hacen historia en las batallitas que cuentan los amigos.
Todos los años me resisto a creer que me vuelva a tocar el haba del Roscón de Reyes. No sé qué hacer para evitarlo, el haba me persigue y me cabrea porque lo valoro como que no empiezo el año con buen pie. Puedo argumentar lo que sea para no cortar el Roscón, porque aunque no lo haga, la porción que me destinan para consumir contiene ese maldito elemento. Esto ya se ha convertido en una cuestión de amor propio, he probado a comprar el Roscón en todos los hornos de la ciudad, he cambiado de contenidos: de nata, de trufa, cabello de ángel … , da igual, como el Roscón tenga haba, allí que me toca.
Todas las mañanas en verano ando con mi perro por el campo antes de incorporarme al trabajo. Nada más comenzar, aparecía una perrita de la nada y se unía a nosotros durante todo el recorrido para desparecer nuevamente a la llegada a la casa donde veraneo habitualmente. Esto sucedió durante varios veranos hasta que en uno de ellos no la vi al comienzo de la temporada, pero al asomarme a la parte trasera de la casa, la encontré completamente demacrada gimiendo y sin poder tenerse en pié. La recogí y llamé a un veterinario para curarle las graves heridas de un probable atropello mientras se buscaba la vida para alimentar a los más de diez cachorros que tenía en una cueva próxima a unos naranjos donde descubrí que residía. Así que me convertí en el flautista de Hamelín y me los llevé a mi parcela a base de engaños y comida, pues parecía que no habían probado bocado desde el atropello de su madre. Una vez instalados en una improvisada caseta,
Mis amigos quisieron darme una segunda oportunidad al romper mi mala racha del azar cantando una línea de 3’70 € en un bingo local. Tras una cena de fin de semana con el cachondeo, decidimos ir a un bingo de mayor nivel en Valencia para consolidar mi cambio de tendencia positiva. Nada más llegar, una gitana que había por el acceso de entrada me quiso leer las líneas de la mano y como me negué, me soltó una maldición de esas que tienen ensayadas. Yo le respondí que se le volviera todo lo dicho contra ella por su mala fe. Y tanto que se volvió, cuando salimos había una ambulancia del SAMU y policía local en la esquina. Un turismo se estrelló contra unos contenedores alcanzando a la gitana de lleno. Estaba viva de milagro con un collarín en el suelo maldiciendo a diestro y siniestro. Mis amigos me miraban con cara de asombro mientras daban un paso atrás.
Ustedes se preguntarán ¿a este tío le pasan todas esas cosas que cuenta?. Si les soy sincero, no, porque si cuento toda la verdad, seguro que no me creerían. Yo soy el hombre casualidad; ustedes dirán ¿qué significa eso?, pues se lo voy a decir. El hombre casualidad es aquel que aparece en lugares insospechados entre gente insospechada por accidente o casualidad. Ejemplos verídicos: en una ocasión estando en una sala de fiestas, me dio un apretón y me pasé bastante rato en el baño. Cuando salí de nuevo a la sala, habían cerrado el local al público porque daban una fiesta exclusiva a los jugadores del Barcelona. Solo puedo decir que me lo pasé de muerte jugando a los chinos con el entrenador y un jugador muy famoso, muy famoso… En otra ocasión, montando a caballo por la playa de San Juan a las tres de la madrugada, iba un poco agustito contándole chistes a mi caballo cuando sin saber “como” me caí y me recogieron dos mastodontes que resultaron ser los escoltas del príncipe Felipe, que oh casualidad, paseaba con una bella señorita a caballo también, cuando se suponía que debía estar alojado en el cuartel de una academia militar cercana ampliando su formación de mando.
La víspera de todos los Santos fui al cementerio a limpiar los nichos de la familia y colocar las flores en todos ellos. Había gente a raudales con escaleras, cubos, fregonas…, una legión de personas atareadas, aunque siempre te encuentras a los curiosos que se dedican a ver quién ha ingresado en el campo santo en el último año.